¿Vender camisetas o jugar al fútbol?

Hay un debate abierto entre los aficionados al fútbol a raíz de la salida inesperada del Real Madrid de dos jugadores que eran referencia en su juego: Xabi Alonso y Di María. El debate no es otro que el propio carácter de los clubes: ¿son empresas financieras o deportivas? ¿su finalidad es ganar dinero o hacer un equipo de fútbol idóneo?

Pues bien, ese es un debate falso. Jugar bien al fútbol no es garantía de que un club gane dinero ni tenga seguidores en todo el mundo; fichar a estrellas y vender sus camisetas, sí. Fin del debate.

Real Madrid player Alonso answers a question during a news conference at Real Madrid's Valdebebas training grounds outside Madrid

Hay algo de ingenuidad en quién plantea esta dualidad en los clubes de fútbol. O de algo peor. Este año, sin ir más lejos, ha habido clubes que han descendido de categoría por su situación financiera, no por la calidad de su juego. Este año también, ha habido equipos que a pesar de su buen juego, no ha conseguido superar el número de socios del año anterior. Sin embargo, la fama de equipos como Real Madrid, Barcelona, Bayern Munich, Chelsea o Manchester United no para de crecer a nivel mundial. Que estos equipos hayan desplegado un buen fútbol en la mayoría de sus partidos es muy, muy discutible.

Del mismo modo que la mayoría de nosotros vamos a ver una película porque sale en ella Bruce Willis, Clint Eastwood, Angelina Jolie o Brad Pitt sin preocuparnos si la productora de la película "se ha preocupado por hacer buen cine", de ese mismo modo, la inmensa mayoría de aficionados se pone delante de una televisión si en los equipos contendientes están Cristiano Ronaldo, Messi, Neymar, Bale, Rooney, Robben o cualquier otra estrella. ¿Por qué? Porque en ambos casos, tanto en el del cine como en el del fútbol, la calidad y el espectáculo se presuponen y están casi garantizados si aparecen esos protagonistas. En cualquier otra película u otro partido sin esos protagonistas, no lo está. Y el fútbol, hace ya muchísimos años, es un entretenimiento más que un deporte.

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Si eres de los que te pareció excesiva la sanción que recibió Luis Suárez por aquel mordisco del Mundial, tambien estás equivocado. La sanción fue justa, e incluso escasa. Haber dejado sin sanción ese comportamiento podría provocar que miles de niños imitasen a la estrella que lo hace, como imitan sus peinados, actitudes y celebraciones de goles. Nos pese mucho o poco, nos parezca bien o no, hoy día tiene más influencia en la educación de un niño de 10 años un gesto de Cristiano Ronaldo tras meter un gol que el conocimiento completo de la Historia de Literatura.

Y las camisetas no son más que eso: la demostración de la filiación a los valores que representa un equipo o un determinado jugador. Por lo tanto, la principal finalidad de un club si quiere ser algo en el mundo del fútbol tiene que ser la de vender camisetas, entradas, derechos de televisión. Y contratar jugadores los suficientemente mediáticos y espectaculares para que esas ventas sigan subiendo cada año.

No sólo sucede en el fútbol, hace unos meses un club español de baloncesto fichó a un jugador de la NBA por 2 meses. ¡2 meses! ¿Y fue rentable? Totalmente: abrió telediarios, vendieron más camisetas y entradas de las que habian hecho anteriormente.

¿Y jugar al fútbol? No te preocupes, esos jugadores mediáticos, bajo esa presión, jugarán al fútbol de maravilla. Descuida.

Futbol Factory

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