Eusébio: "Mi política es un balón"

Como otros muchos ídolos deportivos, Eusébio surgió de la pobreza.

Bastaron 18 años de su vida para que uno de los equipos más importantes de su país, el Benfica, se fijase en aquel jugador rápido, arrollador, directo. Quizá fruto de esa pobreza, de esa necesidad imperiosa de fructificar la más mínima oportunidad vital, Eusébio da Silva Ferreira transformaba en gol casi cualquier ocasión que se presentara. Y así, ese delantero corpulento y cabezón, con esa naturalidad tan africana capaz de mirar lo extraordinario desde la parsimonia, logró marcar casi 1 gol por partido disputado en su carrera. Y estamos hablando de más de 700.

Como los grandes artistas de cualquier disciplina, Eusébio apareció en el fútbol para cambiar algo de lo que ya estaba establecido. Destapó a un tipo de delantero, de futbolista, con una gran capacidad física, como si tuviese dos cafés más en el cuerpo que el resto de jugadores sobre el campo. La veía antes que nadie, corría a por ella más rápido que los defensas y ya había tirado a puerta antes de que el portero percibiera el gesto de su pierna. Gol.

Eusébio, la pantera negra (Foto: EFE)

Foto: EFE

Eusébio también puso a su club en Europa, que ya es mucho. Pero es que además lo puso por delante de un Real Madrid que ya había atesorado suficiente leyenda y victorias como para ser proclamado 3 veces mejor equipo del siglo. Y puso a su país, Portugal, a disputar un Mundial con ciertas posibilidades. Sí, Portugal. Portugal antes de Figo, antes de Mourinho, antes de Cristiano Ronaldo. Portugal, antes de ser Portugal, era la selección donde jugaba Eusébio. La que llegó a semifinales en el Mundial del 66. La que vió como su delantero, aquel tipo corpulento y bonachón, marcaba 9 goles y se convertía en el máximo goleador del campeonato.

Pero sobre todo, Eusébio fue el apoyo ético que unos fútbolistas cada vez más devorados por la fama y el dinero siempre podían tener a mano en los desplazamientos del Benfica de los 80, en las concentraciones de la selección portuguesa de los 90, en los grandes acontecimientos de la FIFA hasta su adiós. Eusébio era ese futbolista que pidió a sus compañeros en el partido contra Brasil que dejaran de patear a Pelé.

Eusébio sabía que vivir, seas futbolista o financiero, es una aventura ética. Y por eso su política era simple, redonda, perfecta... como un balón.

Futbol Factory

Leave a reply