De la vejiga de buey al balón con tratamiento térmico

Al portero olímpico de la selección española no le gusta el balón de los JJOO Londres 2012. David De Gea, señaló antes de volar hacia Londres que el nuevo balón para el torneo no es de su gusto y que “cada nuevo balón le ponen las cosas más difíciles a los porteros”.

Un evento deportivo es una ocasión para la implementación de nuevas tendencias y materiales de uso en todas las disciplinas deportivas. Más de 4.000 millones de personas seguirán los Juegos Olímpicos lo cuál es una ocasión aprovechada al máximo por el marketing y el comercio del deporte.

El fútbol no lo será menos y para no hablar de la archiconocida "indumentaria del equipo olímpico español" una vez más, hoy lo vamos a hacer del balón que David DeGea tendrá que parar, hablamos de "The Albert".

Afortunadamente ya no se juega con una vejiga de  buey como en la antigua Grecia, ahora se juega con balones que tienen tratamientos térmicos para evitar oscilaciones en su vuelo, increíble. El balón de fútbol es como es porque lo pide la Ley nº2 del fútbol, esto no debe olvidarse, pero los porteros que ya se quejaron del balón del pasado mundial (Jabulani) no están muy contentos con la nueva propuesta de Adidas.

El balón oficial del torneo de fútbol del evento deportivo más importante del mundo se llama ‘The Albert’, en homenaje a la sala de conciertos londinense llamada “The Albert Hall”. La pelota, de color blanco, adornada con el logotipo de los Juegos de Londres-2012 en rosa y azul, diseñada por la mencionada firma alemana de ropa deportiva, se estrenará el 25 de julio en Cardiff (Gales) en el primer partido del torneo femenino, entre Brasil y Nueva Zelanda.

Su diseño fue escogido entre 12.000 propuestas enviadas por los ciudadanos británicos en un concurso realizado el año pasado y el afortunado fue un inglés de de 43 años, llamado Robert Ashcroft. Pero el diseño mantiene los triángulos que hicieron famoso, por el rechazo de gran parte de los porteros que jugaron el mundial, al modelo Jabulani.

Hasta que no empiece a rodar en unos días, no sabremos si el tratamiento térmico que en su fabricación se le ha aplicado evitará los repentinos cambios de dirección. De momento a nuestro portero olímpico no le gusta demasiado.

Futbol Factory

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