Antonio Vadillo, un cierre con alma de entrenador

¿Te imaginas ser futbolista y un día, de repente, convertirte en entrenador? Es un hecho insólito que protagonizan pocas figuras del fútbol y fútbol sala. José Sellés (@JoseSelles), amigo de la revista Futsal 360°, nos acerca la historia de una de ellas: Antonio Vadillo.

Hay jugadores que dejan su impronta sobre una pista de fútbol sala. Otros, además, la dejan también en el vestuario. Éste es el caso de Antonio Vadillo. El cierre jerezano comunicó el pasado mes de mayo que colgaba las botas para pasar a ser el entrenador del Palma Futsal, el último club en el que ha militado en las últimas cinco temporadas. Un cambio que poco a poco va asumiendo, aunque reconoce que las sensaciones son diferentes respecto a cuando debutó en el fútbol sala profesional, pues entonces “todo el contexto de élite era bastante nuevo”. Ahora parte con la ventaja de saber en qué contexto se mueve y también de conocer la plantilla.

Sorprendió a propios y extraños la decisión del andaluz, puesto que, pese a sus cuarenta años, se había convertido en una pieza importante en el esquema de Juanito. ¿La salud tiene edad? Lo más importante de un deportista es que sea consciente “de que vive de su cuerpo” y por eso debe cuidarse. Desde sus inicios tenía claro que quería alargar lo máximo su carrera profesional, por lo que, si bien los futbolistas comienzan a cuidarse a los 33 o 34 años, él lo hizo “a los 26 o 27 años y eso me ha permitido que pueda alargar mi carrera profesional y disfrutar mucho del fútbol sala”, reconoce. No se imaginaba poder disfrutar prácticamente dos décadas jugando al máximo nivel, pero era su ilusión.

Desde joven, Vadillo también sabía que quería ser entrenador cuando se retirara. Por una parte, porque quería seguir vinculado al fútbol sala, deporte al que ha dedicado toda su vida. Por otra parte, porque durante toda la carrera ha tenido a varios entrenadores con los que ha tenido una gran afinidad y le han transmitido su entusiasmo. Andreu Plaza, Eduardo García Belda ‘Miki’, Ricardo Vilas, Tomás de Dios o Juanlu Alonso son entrenadores a los que recuerda con cariño y reconoce mantener el contacto con muchos de ellos. No obstante, reconoce que Juanito, su último entrenador, “es de los entrenadores que más me han marcado”. Cuando habla del catalán se le ilumina el rostro y justifica su admiración: “Juanito tiene un don. Un don para la gestión del grupo que no se puede aprender y es digno de admirar”. Quizás con Juanito, las ganas de Vadillo por emprender una aventura en los banquillos se incrementaron. Un hombre con el que compartió muchas horas hablando de fútbol sala, debatiendo y aprendiendo.

Ahora le corresponde a Vadillo recoger el testigo del catalán y poner en práctica todo lo aprendido, aplicando su filosofía. La del trabajo y la humildad. Coge un equipo que, él lo sabe, ha dejado el listón alto. “Desde el vestuario somos conscientes de que ya somos un club importante”, admite.

“Hoy por hoy, Palma es una apuesta segura”, reconoce el andaluz. El trabajo conjunto de directiva y cuerpo técnico han conseguido que el Palma Futsal sea una plaza apetecible para cualquier jugador extranjero o de la Liga. Antonio Vadillo quiere construir el presente y soñar con el futuro, sin olvidar el pasado. “Es muy difícil competir con equipos como el Barça, ElPozo o Inter Movistar y nosotros lo hicimos la pasada temporada”. Sin pausa pero sin prisa, con la filosofía ambiciosa de estas últimas temporadas y la pasión e ilusión intacta, ya ha echado a rodar el Palma Futsal de Vadillo.

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