Fútbol de infarto

Los domingos por la tarde la mayor de mis aficiones... es decir el fútbol,  es capaz de dar felicidad y quitarla a partes iguales.

El fútbol es un deporte caprichoso, capaz de sacar los sentimientos más ocultos y de esconder en la penumbra las emociones más vitales. Dicen que es el aliciente ideal para que un marginado haga amigos, para que una mirada al suelo se convierta en el abrazo más sincero del mundo, para que una mano en el bolsillo se transforme en un músculo capaz de voltear bufandas con la misma velocidad que un gol te lleva al éxtasis y al amargamiento a partes iguales. Que bien queda reflejado en este artículo sobre el "Curro Betis".

Es un deporte en el que cuando algo parece estar decidido puede terminar por pasar lo contrario. Una gran plantilla no garantiza el éxito, una ventaja en goles no es tal hasta el pitido final, no siempre se juega 11 contra 11, del éxtasis a la desolación se pasa en cuestión de minutos.

Los sufrimientos asociados al fútbol no son cosa superflua en muchos aficionados. Tras el Mundial de Alemania de 2006, médicos alemanes publicaron un estudio en la revista "The New England Journal of Medicine", según el cual, durante la celebración del mundial, los días en que la selección alemana jugaba, las emergencias por motivos cardiacos de los ciudadanos alemanes fueron 2,66 veces superiores a las que se registraron los días en que su selección no jugaba o no había partido.

La pasión por el fútbol puede costar muy cara a los fanáticos que concurren a los estadios en busca de emociones fuertes pero tienen, sin saberlo, factores de riesgo cardiovascular capaces de desencadenar un infarto.  En los estadios con más de 50.000 espectadores, en efecto, se registra un infarto entre los asistentes cada cinco-diez partidos, según indica Lidia Rota Vender, presidenta de la Asociación Italiana de Lucha contra la Trombosis y Enfermedades Cardiovasculares.

Las situaciones de estrés emocional, entre las cuales se incluye ver un partido de fútbol de máxima rivalidad, conducen al cuerpo humano a elevar la producción de adrenalina. Los niveles aumentados de esta hormona provocan contracciones del corazón más fuertes y rápidas, favorecen un estrechamiento de las arterias e incrementan la presión arterial y la formación de coágulos. Todos estos factores pueden favorecer el ataque cardiaco.

Será útil pues tener un desfibrilador cerca, pero no lo es menos la precaución que determinados aficionados con estos riesgos deben tener a la hora de visualizar en el campo o en la televisión determinados partidos. Seguir estos consejos les vendrá bien:

-Levantarse y pasearse mas de lo habitual para romper la dinámica de estrés.

-Evitar beber alcohol y fumar, siempre y viendo el partido al menos.

-Evitar ver las jugadas que más tensión provocan (un penalty por ejemplo).

-Tener el número de emergencias y el de algún familiar a mano.

-Ver el partido en ambiente familiar será más relajado que verlo en el campo. Incluso oírlo por la radio puede ser mas relajado que la televisión.

-Si ya tienen antecedentes de problemas cardiacos lo mejor es evitar la tensión de los partidos. Y si aún así se viese en esa situación seguir estos consejos le ayudará a poder seguir disfrutando de este deporte.

Futbol Factory

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