Defensa versus ataque, la explosividad del fútbol sala

A estas horas es posible que estés centrado en ver el partido de Champions de hoy. Pero para nosotros no es este el único universo fútbol, tenemos pasión por el fútbol pequeño, por el que se juega en cancha pequeña, por el fútbol sala.

El gol está garantizado, la explosividad de su juego es extraordinaria y se presta como hermano pequeño del fútbol 11 a estar más cercano a los aficionados por su dimensión y para muestra un botón.

Lo que hoy nos interesa del fútbol sala es remarcar que es un deporte de defensa-ataque constante. Se juega con un ritmo vertiginoso que marca una intensidad inigualable. Podemos decir que el fútbol sala es un deporte donde la suma de preparación física, táctica, técnica y psicología van de la mano. Estos consejos te ayudarán a practicarlo en su máxima intensidad y sacar el mejor rendimiento posible para ti y tu equipo.

Defensa con fundamento:

En zona es donde se protege al máximo la portería. Útil para defender un resultado o el final del partido. Hay menos desgaste físico de los jugadores.

Si defiendes en zona no debes de intentar quitar el balón al equipo atacante. Si lo haces y no consigues quitar el balón dejarás la zona al descubierto. Insiste en la zona y obligarás al otro equipo a hacer un pase que podrás interceptar.

Colócate frente a tu rival a medio metro más o menos y espérale en posición defensiva. Es la forma de tener ocasión de reaccionar.

Ataque con fundamento:

Si pasas un balón y el jugador que lo recibe tiene presión no te marches, finta, gana espacio y acércate para que tenga opción de apoyo y pudiese devolver el pase.

Ojo de lince, observa, no te metas en una zona que ya ocupa otro compañero. No te apelotones porque eso en fútbol sala no es sinónimo de pescar disparo. Más bien estarás  ayudando a crear contragolpe.

Si te meten gol, enfría al contrario haciendo pases, dando toques, no te tires de manera alocada a su portería. Cuando metas gol intensifica la presión.

Futbol Factory

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