Saber educar entrenando al fútbol

Hace unos días pude presenciar un entrenamiento de fútbol con niños. En esta ocasión se trataba de fútbol sala.

Nos perdemos a veces entre lo más mediático y nuestros chavales piensan en que nuestro universo futbolístico (el español) se reduce al fútbol 11 y no es así. Somos campeones del mundo en este, pero el palmarés del fútbol sala es con diferencia más amplio.

Volviendo al entrenamiento pude comprobar la importancia que tienen los entrenadores de categorías inferiores, de niños, desde benjamines hasta juveniles. Donde es tan importante para evitar la falsa concepción del deporte por parte de los chavales,  que el entrenador sea un auténtico educador.

Saber explicar de forma clara, demostrar como hay que realizar el ejercicio y saber corregir los fallos de chico precisa de mucha paciencia y tesón. Y esto en las escuelas de deporte se  vive a fondo.

Un entrenador de equipos de base o iniciación tiene que tener capacidades personales como profesor, como educador. Debe conocer además de las reglas, tácticas del deporte y principios de educación física, la psicología del niño. Está fuera de las reglas del espectáculo y desde luego de negocio que puede imperar a nivel competitivo.

Un entrenador de fútbol base tiene que tener un carnet, que le otorga derecho a entrenar equipos desde benjamín hasta juvenil, en el ámbito autonómico, sea femenino o masculino. Ha tenido que seguir un curso para obtenerlo con una duración mínima de 120 horas, bien sea a través de la FEF o de las delegaciones territoriales. Pero además reiteramos que debe tener unas cualidades personales para ser capaz de educar a sus alumnos, si bien no lo hace dentro de un aula.

La formación impartida en estos cursos no es somera. Abarca conceptos de carácter científicos y técnicos del deporte en general como anatomía y fisiología del deporte, preparación física. Reglamentación propia y legislación. Táctica y estrategia. Dirección de equipos de fútbol base y metodología de esta enseñanza.

Al igual que en las sesiones de entrenamiento, el día del partido tan esperado por los chicos pues les encanta competir, la actitud del entrenador es tan vital como en los entrenamientos.  Debe ser un ejemplo de objetividad, actitud constructiva y positiva.

Es bueno saber todo lo que hay detrás de la persona que dirige los entrenamientos de los más pequeños en la pista o en el campo.  Para que el gol llegue a la red hay todo un proceso de aprendizaje, de metodología, de planificación y sobre todo paciencia que corresponde al entrenador.

Esto cobra en el fútbol infantil y juvenil gran importancia, por mucho que los padres quieran jugar a ser ellos los entrenadores. Pero de los padres entrenadores y representantes hablaremos en otra ocasión.

Futbol Factory

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