Los 10 primeros años de Leo Messi

Estos días estamos celebrando los primeros 10 años de fútbol de Leo Messi, y conviene destacar que son sólo eso: los primeros 10 años.

Messi ha llegado al fútbol para quedarse, para fraguar una leyenda, porque su historia como futbolista, es tan singular como inspiradora. Que un niño casi desahuciado médicamente para la práctica deportiva sea considerado año tras año uno de los mejores jugadores del mundo es una prueba de la importancia del fútbol hoy día.

A todo aquel que desprecia el fúbol como deporte, que desprecia a sus espectadores, que la ningunea como pasión o cultura, habría que contarle la historia de Messi. Un niño con deficiencias de crecimiento que es reclutado en la cantera de un gran equipo, tratado médicamente, formado en una dura disciplina, que logra debutar en el primer equipo unos pocos años después y construir una leyenda en apenas una década. Conociendo esta historia, ¿hay alguien en su sano juicio que pueda despreciar el fútbol como formador de personalidades e inspirador de sueños?

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Pero centrémonos en Leo. Messi, con toda su calidad, es un jugador extraño, atípico, raruno. El escritor argentino Hernán Casciari en su habitual lucidez dio con una de las claves de su personalidad: Messi, dentro del campo, es un perro. Actúa como un perro. Fija su mirada en la pelota y la persigue como si le fuera la vida en ello. Es difícil entender esta comparación, que incluso puede parecer despectiva... pero al contrario, es una virtud. Messi sólo vive para perseguir el balón, para el fútbol. No existe nada más en el mundo. Y ya le pueden poner granadas por el camino. Este vídeo es la prueba:

Otra peculiaridad de Messi es el control del balón, lo habrás visto en el vídeo. Mijatovic podía matar un balón enviado desde casi 100 metros y dejarlo suavemente en el césped con un sólo toque. Hemos visto a Cristiano Ronaldo rematar de tacón, las rabonas de Romario, los regates inverosímiles de Ronaldinho, el balón escondido de Figo... pero "El Cordón de Messi" es algo extrañísimo: lleva controlado el balón en carrera como si estuviese atado a su pie, a una distancia que rara vez supera la del cordón de su bota.

Habrá a quienes estos elogios a La Pulga les parezcan excesivos o quién prefiera a Cristiano Ronaldo, otro jugador excepcional. Que ambos jugadores hayan coincidido en la misma época, en la misma Liga, es una gran fortuna, porque ambos son el reverso del otro. Si fuesen superhéroes, Ronaldo sería el archienemigo de Messi y viceversa. Sus virtudes y defectos se complementan, como si uno fuera el reflejo en un espejo invertido del otro. Y no podríamos entender bien la magnitud de cada uno si su contrario no existiese.

Así que quiénes tenemos la suerte de vivir la Liga española cada semana podemos contemplar el combate sin igual de estos dos jugadores, como se contempla en los cómics la lucha de Batman y Joker, el intercambio de habilidades entre Spiderman y el Duende Verde, la astucia de Supermán y Lex Luthor... sólo que aquí podemos elegir quién es nuestro héroe y quién nuestro villano, e incluso vestir sus colores para apoyarles.

Celebramos los 10 primeros años de Messi en Fútbol Factory con la alegría de que son eso, los 10 primeros. Porque Messi ha llegado para quedarse, para ser recordado, para que nos asombremos de como áquel tipo menudo, desahuciado por los médicos cuando niño, pudo asombrar al mundo con una habilidad que él sólo sabía que tenía: jugar extraordinariamente bien al fútbol.

Gracias, Leo, que sean 100 años más.

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